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LIBRO MI EX-NOVIA
Autor: Fabio Fusaro
Cuando a un hombre le duele una muela, va al dentista.
Cuando se le rompe el auto, va al mecánico.
Pero cuando lo deja una mujer no sabe a quien recurrir.
¿Estás o has estado en esta situación?
Pues claro que sí. ¿Quién no?
Seguramente en primer lugar habrás buscado ayuda en la misma mujer que te dejó, intentando convencerla, demostrándole tu amor, rogándole e insistiéndole.
También habrás intentado ser su amigo como para no perder totalmente el contacto y tener oportunidad de recuperarla.
Esporádicos mensajes de texto, mails y llamadas telefónicas eran una clara demostración de que ella seguía interesada. Había que hacerla reaccionar de alguna forma. Devolverle algunas pertenencias que ella había dejado en tu casa podría ser una manera, pero si no funcionaba ya no tendrías la esperanza de que ella te llamara para pedírtelas.
Pensar que el verdadero motivo de esta ruptura fue la existencia de una tercera persona es algo tan doloroso que es mejor negarlo. Después de todo ella dijo que lo que necesitaba era estar sola. Y también dijo que te quería.
Qué extraño dejar a un hombre al que se quiere para estar sola. ¿Verdad?
Algo no cierra.
Alguien muy inteligente una vez dijo: “El hombre es el único ser que espera obtener resultados diferentes del mismo experimento”.
Si hasta ahora nada resultó, es hora de cambiar de estrategias.
Nunca es demasiado tarde.
Pensarás que es una casualidad que lo que te sucedió se parezca tanto a lo que describí unas líneas arriba.
También pensarás que es casualidad que después de haber pasado por esas vivencias tengas en este momento estas líneas frente a tus ojos
¿Crees en las casualidades?
Yo no.
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MI
NOVIA "Manual de Instrucciones"
Autor:
Fabio Fusaro
- Para conocer mejor a las mujeres
-
Que hacer para no perderlas
- Cómo recuperar a tu ex-novia
- Cómo volver a sentirte bien
Capítulo
1 - "Te dejó tu novia"
La única mujer que te importa en la vida.
Sentís que nunca vas a encontrar otra como ella.
Es más, no te interesa encontrarla.
Todavía no lo podés creer.
No sabés como hacer para seguir viviendo.
El dolor es insoportable.
Pensás que no puede ser que se haya olvidado de
todo lo que te dijo, de todo lo que te prometió,
y eso sólo ayuda a que te sientas peor.
¿Imaginarla con otro? Ni hablar.
No tenés ganas de comer, ni de salir, imposible
concentrarse en estudiar, difícil trabajar.
No podés pensar en nada que no sea en verla, en
hablarle, en convencerla, en recordarle que te ama y que
la amás, y que la única manera de vivir
es estar juntos.
Sólo querés llamarla por teléfono
o ir a buscarla, y que ella te abrace llorando y te diga
que fue todo una equivocación, que te quiere como
siempre, que la perdones, que nunca más va a pasar,
que no puede vivir sin vos, que estos días en los
que no estuvo cerca tuyo fueron un infierno, que se la
pasó llorando todo el tiempo y que las amigas no
sabían como hacer para consolarla.
Y vos decirle: Sí, mi amor, a mí me pasó
lo mismo, te quiero, te amo, ya está, ya pasó
chiquita, no llores más.
¿Entonces que hacés? La vas a buscar con
tus mejores ropas, recién bañado y perfumado
a la salida del trabajo, o de la facultad, o del colegio.
Pero, oh sorpresa, cuando la ves de lejos, antes de que
ella te vea, notas que venía muy divertida riendo
con unos compañeros. ¿Pero cómo,
no se supone que ella también está destruida
por esta ruptura? Caramba...
Y acá viene lo peor, cuando te ve... no te abraza...
no llora, no te dice que no puede vivir sin vos, ni que
te quiere, ni una mierda.
Es ahí donde te sentís en un callejón
sin salida, y el dolor se hace más intenso porque
cada vez la ves más lejos.
Sentís que ya ni verte le provoca nada. ¿Y
ahora? ¿Cómo sigue esto? De alguna manera
tiene que seguir dado que es imposible asumir que la perdiste,
porque no podrías seguir viviendo ¿no?
Como si todo esto fuera poco te sorprende con alguna frase
a modo de saludo como "¿A qué viniste?"
o "¿Qué habíamos hablado?"
Y ahí te quedás con un nudo en la garganta
sin saber para dónde disparar. En realidad dispararías
hacia tu sien.
Entonces la mirás a los ojos, con esa mirada que
tiempo atrás la hubiera derretido, pero que aparentemente
hoy no le mueve un pelo y le decís: -¿Podemos
hablar?- Y ella, como molesta, te responde: -Ya hablamos
todo, ¿no?
-Bueno, está bien- le decís. Y en un intento
por provocar algún tipo de reacción te das
media vuelta y empezás a caminar, rezando por escuchar
un "¡Esperá, no te vayas!" que
nunca llega.
Cansado de repetir episodios similares, probás
con un llamado, y una carta, y unas flores, y un CD, y
nada. Cada vez peor. Dios...es el fin.
Si
estás viviendo una situación similar a
ésta, debés sentir que estás sobre
arenas movedizas, donde cada vez que hacés un
movimiento para salir a flote, te hundís más.
Bueno, voy a darte una buena noticia: tenés en
tus manos algo así como el elefante de Tarzán
para ayudarte a salir de esa situación.
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